Destitución de Noem y rechazó de límites a guerra marcan giro en política exterior; republicanos enfrentan divisiones internas en Texas

El presidente Trump destituyó el jueves 5 de marzo a Kristi Noem como secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, nombrando al senador republicano Markwayne Mullin de Oklahoma para reemplazarla. Mullin, senador de primer término y exluchador de artes marciales mixtas, asumirá el cargo en medio de debates sobre política fronteriza y seguridad nacional.

La destitución ocurre mientras el Congreso aprobó el rechazó de una resolución de Poderes de Guerra que habría limitado la capacidad presidencial de iniciar conflictos armados. Cuatro demócratas se unieron a los republicanos para derrotar la resolución el 5-6 de marzo, lo que la Casa Blanca celebró como vía abierta para acciones contra Irán.

La decisión provocó respuestas divididas dentro del Partido Republicano. El representante Thomas Massie de Kentucky, opositor a la contienda contra Irán, fue atacado por un grupo republicano mediante anuncios publicitarios transmitidos horas después del rechazo de la resolución. "Massie no representa los valores del Partido Republicano moderno", según el grupo que patrocinó los anuncios.

Representantes de ambas cámaras enfatizaron posiciones encontradas. "La resolución de Poderes de Guerra habría atado las manos del presidente en un momento crítico para la seguridad nacional", declaró un vocero de la Casa Blanca. Los demócratas que votaron por mantener la resolución argumentaron que el equilibrio constitucional de poderes requiere supervisión congresional. "El Congreso tiene la responsabilidad de verificar el poder ejecutivo, independientemente de quién ocupe la Casa Blanca", señaló un demócrata que votó a favor de la resolución rechazada.

En el ámbito doméstico, Texas enfrentó múltiples giros políticos. El representante republicano Tony Gonzales se retiró de su campaña de reelección el 5 de marzo tras admitir una relación extramaritales con un exmiembro de su personal. Líderes republicanos de alto nivel le habían exigido abandonar la contienda.

Simultáneamente, una competencia de segunda vuelta entre el senador John Cornyn y el fiscal general Ken Paxton, ambos republicanos, genera preocupación entre líderes del partido. "Una contienda interna prolongada puede debilitar nuestras posibilidades en las elecciones generales de noviembre", advirtió un estratega republicano texano. La segunda vuelta está programada para mayo de 2026.

Sin embargo, datos demográficos sugieren cambios en la composición electoral de Texas. En múltiples condados mayoritariamente latinos, más personas emitieron votos demócratas el 4 de marzo que los que votaron por Kamala Harris en 2024. James Talarico ganó la contienda democrática primaria, esperando enfrentar al ganador de la segunda vuelta republicana. La participación latina fue significativamente más alta que en elecciones anteriores.

En política comercial, 24 estados demandaron a la administración Trump el 5 de marzo para bloquear nuevos aranceles globales implementados como reemplazo de gravámenes que la Corte Suprema había anulado. Los demandantes argumentan que los nuevos aranceles carecen de fundamento legal. "Estos aranceles amenazan empleos y aumentarán costos para consumidores en nuestros estados", declaró un gobernador demócrata. La administración ha defendido los aranceles como herramientas necesarias para proteger industrias estadounidenses.

En el sector tecnológico, la empresa de inteligencia artificial Anthropic anunció el 5 de marzo que demandará al Pentágono por recibir una designación de riesgo de cadena de suministro. Esta es la primera vez que se aplica esta etiqueta a una empresa estadounidense de tecnología. "La designación no tiene fundamento técnico y daña nuestra capacidad de operar", sostiene Anthropic. El Pentágono no ha ofrecido comentarios públicos sobre la acción legal anunciada.

Estos desarrollos reflejan tensiones fundamentales en la política estadounidense: equilibrio entre poderes ejecutivo y legislativo en materia de seguridad nacional; divisiones internas dentro del Partido Republicano; cambios demográficos en electorados clave como Texas; fricciones sobre política comercial entre administración y gobiernos estatales; y debates sobre regulación de tecnología emergente.

Las decisiones de esta semana tendrán implicaciones significativas para el resto del ciclo electoral de 2026 y establecerán precedentes sobre el alcance de la autoridad presidencial. El rechazo de límites bélicos fortalece el poder ejecutivo. Las disputas comerciales y tecnológicas plantean preguntas sobre límites institucionales a la acción presidencial. Y los cambios electorales en Texas sugieren un reordenamiento potencial de la política norteamericana en estados históricamente republicanos.


Por Adriana Lim