Febrero registra la caída más pronunciada desde la pandemia, impulsada por presión arancelaria estadounidense
Canadá experimentó una pérdida de más de 100,000 empleos durante los primeros dos meses de 2026, con febrero mostrando la contracción más aguda en el mercado laboral desde la pandemia de COVID-19.
La cifra representa un quiebre significativo en las tendencias del empleo canadiense. Febrero, específicamente, registró caídas que no se veían desde marzo de 2020, cuando la economía canadiense enfrentó los primeros impactos masivos de las restricciones pandémicas.
Contexto de presión arancelaria
Los datos laborales coinciden con la intensificación de las presiones arancelarias estadounidenses sobre productos canadienses. Esta secuencia temporal sugiere una relación causal directa entre las medidas comerciales y el deterioro del empleo, particularmente en sectores vinculados a la exportación hacia Estados Unidos.
Canadá mantiene una dependencia significativa del mercado estadounidense. Aproximadamente el 75% de las exportaciones canadienses tienen como destino Estados Unidos, según datos históricos del gobierno federal canadiense. Esta concentración geográfica del comercio exterior genera vulnerabilidad a decisiones arancelarias unilaterales de Washington.
Magnitud de la contracción
Una pérdida de 100,000 empleos en dos meses coloca a la economía canadiense en territorio de contracción laboral acelerada. Para contexto: la tasa de desempleo canadiense había permanecido relativamente estable en los meses previos a este período, rondando el 6.2% en diciembre de 2025.
Esta magnitud de caída refleja ajuste empresarial rápido ante incertidumbre comercial. Típicamente, las empresas responden a presiones arancelarias mediante reducción de personal en operaciones de exportación o en cadenas de suministro vinculadas a insumos importados de Estados Unidos.
Comparación histórica
La última contracción laboral de esta magnitud en Canadá ocurrió durante la fase inicial de la pandemia en 2020. En abril de ese año, Canadá perdió más de 2 millones de empleos en un mes, aunque ese shock fue temporal y la recuperación fue rápida una vez que se levantaron las restricciones.
La diferencia fundamental es que la caída actual ocurre en contexto de economía abierta, sin restricciones de movilidad. Esto sugiere que la presión es estrictamente de origen comercial, no de confinamiento.
Sectores afectados
Aunque los datos globales están disponibles, la distribución sectorial es particularmente relevante. Sectores con alto contenido de exportación — manufactura, logística, recursos naturales — típicamente absorben el impacto inicial de presiones arancelarias.
Canadá exporta cantidades significativas de acero, aluminio, productos agrícolas y componentes manufacturados hacia Estados Unidos. Aranceles sobre estas categorías generan disminución inmediata de órdenes, lo que se traduce en despidos dentro de semanas.
Implicaciones de política económica
Esta contracción laboral coloca presión sobre las autoridades económicas canadienses. El Banco de Canadá, que ha estado navegando un delicado equilibrio entre combatir inflación y sostener empleo, enfrenta ahora evidencia clara de debilitamiento laboral.
Históricamente, contracciones de empleo de esta magnitud preceden a cambios de política monetaria hacia estímulo. Sin embargo, la composición de la contracción — originada en shock externo de comercio — limita la capacidad de la política monetaria para invertirla.
Ausencia de recuperación automática
A diferencia de la pandemia, donde la recuperación fue impulsada por reapertura económica planificada, la recuperación de empleo vinculada a presiones arancelarias depende de resolución de conflictos comerciales. Sin acuerdo o resolución de la disputa arancelaria, la presión sobre empleo persiste.
La estabilidad del empleo canadiense en los próximos meses dependerá de la trayectoria de negociaciones comerciales entre Ottawa y Washington. Mientras tanto, la economía canadiense absorbe un shock laboral sin precedentes en escala desde la pandemia, pero de origen radicalmente distinto.
Los datos de marzo serán críticos para determinar si la caída de 100,000 empleos en enero-febrero representa un punto de inflexión o una aceleración de tendencia.
Por Jose Hernandez