Agentes de seguridad trabajan sin pago mientras el Departamento de Seguridad Nacional completa cinco semanas sin presupuesto
Un cierre parcial del gobierno estadounidense ha interrumpido operaciones en aeropuertos del país, dejando sin pago a miles de agentes de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) y generando retrasos significativos en los controles de seguridad.
El Departamento de Seguridad Nacional ha permanecido sin financiamiento durante cinco semanas. Esta situación obliga a los agentes de la TSA a trabajar sin recibir salarios mientras continúan cumpliendo sus funciones de inspección en los puntos de control de las terminales aéreas. Los pasajeros han reportado esperas de varias horas para pasar los controles de seguridad en múltiples aeropuertos.
El impacto en los viajes y la economía
Los retrasos en los aeropuertos afectan directamente a millones de viajeros. Cuando los tiempos de espera se extienden a horas, algunos pasajeros pierden vuelos, generando costos adicionales en reprogramación o compra de nuevos boletos. Para las aerolíneas, los retrasos significan mayor consumo de combustible en las pistas de espera, retrasos en cascada que afectan itinerarios posteriores y potenciales indemnizaciones a pasajeros.
Esta disruption llega en un momento crítico del calendario económico. Los cierres parciales del gobierno tienen históricamente impacto mensurable en el crecimiento económico trimestral, ya que interrumpen servicios federales, retrasan la inversión privada y generan incertidumbre en los mercados.
Antecedentes de cierres prolongados
Esta es la quinta semana de cierre sin financiamiento para el Departamento de Seguridad Nacional. Los cierres parciales del gobierno federal han ocurrido repetidamente en años recientes. El más prolongado en historia estadounidense fue el cierre de 35 días entre diciembre de 2018 y enero de 2019, que costó a la economía estadounidense aproximadamente 11,000 millones de dólares según estimaciones de la Universidad de George Washington.
Durante esos cierres anteriores, también se vieron afectados los controles de seguridad en aeropuertos, aunque las agencias llegaron a acuerdos temporales que permitieron a los agentes de la TSA trabajar con la expectativa de recibir pago retroactivo una vez se resolviera el impasse.
El panorama político
Al retornar a sesiones, el Congreso enfrenta múltiples problemas legislativos pendientes. La resolución del financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional es solo uno de varios asuntos críticos en la agenda. Estos conflictos presupuestarios típicamente se extienden a través de negociaciones que pueden durar semanas, prolongando el período de incertidumbre y disruption.
Históricamente, los cierres parciales del gobierno reflejan desacuerdos entre diferentes facciones del Congreso sobre prioridades de gasto. Estos enfrentamientos se han vuelto más frecuentes en las últimas dos décadas: entre 1976 y 1996 hubo 13 cierres parciales; entre 2000 y 2024 han ocurrido más de 20.
Impacto en el bolsillo del ciudadano
Más allá de los viajeros directamente afectados, el cierre tiene consecuencias más amplias. Los agentes de la TSA dependen de sus salarios regulares para cubrir gastos básicos. Una ausencia de pago de varias semanas afecta significativamente el presupuesto de decenas de miles de familias federales. Aunque típicamente reciben pago retroactivo, esto no compensa los gastos ya realizados o los intereses de deudas contraídas durante el período sin ingresos.
Para el comercio de exportación e importación, los retrasos en aeropuertos se traducen en demoras en envíos de mercancías de alto valor tiempo-sensible. Las flores, frutas y artículos perecederos que viajan por vía aérea enfrentan mayor riesgo de deterioro. Los costos adicionales de estos retrasos eventualmente se trasladan a los precios finales.
Próximos pasos
La resolución del financiamiento depende de las negociaciones en el Congreso en los próximos días. Mientras tanto, los viajeros deben anticipar retrasos adicionales en los aeropuertos principales y considerar llegar con mayor anticipación a sus vuelos.
Por Ricardo Sanchez