El decreto entra en vigor inmediatamente tras publicación en Diario Oficial. La reducción de 48 a 40 horas será gradual.

La Presidencia de México publicó en el Diario Oficial de la Federación el 3 de marzo de 2026 un decreto de reforma constitucional que reduce gradualmente la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas. La medida entró en vigor de forma inmediata tras su publicación oficial.

Qué cambia en la práctica

La reforma constitucional modifica el marco legal que regula el tiempo de trabajo en México. Actualmente, la jornada máxima legal es de 48 horas semanales. Con esta reforma, ese límite disminuye a 40 horas, lo que representa una reducción del 16,7% en la semana laboral estándar.

La palabra clave aquí es "gradualmente". El decreto no fija un cambio inmediato de 48 a 40 horas. En su lugar, establece un calendario de reducción escalonada, aunque los detalles específicos del cronograma no están disponibles en la información publicada. Esta aproximación gradual permite que empresas y trabajadores se adapten progresivamente a la nueva estructura de jornada.

Por qué importa esta medida

Una reducción de la jornada laboral tiene implicaciones en tres dimensiones distintas:

Para los trabajadores: Ocho horas menos de trabajo semanal representan más tiempo disponible para descanso, vida familiar y actividades personales. En términos prácticos, significa que alguien que actualmente trabaja de lunes a viernes con dos horas diarias de tiempo extra verá esas horas redistribuidas. Sin embargo, la reforma no especifica automáticamente cómo se afectarán los salarios durante esta transición, un aspecto crucial que generará debate en los próximos meses.

Para las empresas: La reducción requiere reorganización de operaciones. Algunas empresas podrían distribuir las horas entre más empleados, otras podrían implementar turnos adicionales, y algunas podrían necesitar revisar procesos operativos. El impacto varía significativamente según el sector: industrias con operaciones 24/7 (hospitales, servicios, manufactura) enfrentarán ajustes distintos a sectores con horarios convencionales.

Para la economía: La reforma puede afectar productividad, costos operativos y competitividad. Estudios internacionales sobre reducciones de jornada muestran resultados mixtos. Algunos sugieren que empleados descansados son más productivos en las horas trabajadas, mientras que otros señalan aumentos en costos de operación.

Contexto comparativo en América del Norte

México se alinea con estándares internacionales. En Canadá, la jornada laboral estándar es de 40 a 44 horas semanales según la provincia, con legislación federal estableciendo 40 horas. En Estados Unidos, la semana laboral estándar es de 40 horas desde la Fair Labor Standards Act de 1938, aunque no existe un límite constitucional explícito.

Con esta reforma, México se sitúa en línea con estos estándares norteamericanos, reduciendo una de las jornadas más largas entre países desarrollados.

Próximos pasos a monitorear

La publicación del decreto es el primer paso. Los detalles críticos a seguir incluyen:

  • El calendario específico de implementación: Cuándo se aplica cada fase de reducción
  • Disposiciones salariales: Si los trabajadores mantienen el mismo salario por menos horas o si hay ajustes
  • Regulaciones sectoriales: Qué industrias podrían recibir tratamiento especial
  • Medidas de acompañamiento: Si existirán incentivos para empresas que se adapten rápidamente

Las cámaras empresariales en México ya han manifestado preocupaciones sobre competitividad. La próxima semana veremos si habrá aclaraciones adicionales sobre detalles operativos del calendario de implementación.

El balance

Esta reforma representa un cambio estructural en las relaciones laborales mexicanas. No es revolucionaria en términos globales—muchos países operan ya con jornadas de 40 horas—pero sí es significativa para México. El éxito de la medida dependerá de cómo se implemente el calendario gradual y cómo se resuelvan las preguntas pendientes sobre salarios y sectores especializados.


Por Elena Campos